arte de los bosques / simbolismo
 
            simbolismo de la noche
 
           
           
Abraham Lincoln manifestó: "Puedo comprender que un hombre que pone su vista en la tierra sea un ateo; pero no puedo comprender que un hombre que levanta su vista al cielo en una noche serena, pueda decir que Dios no existe".
Por un lado, la noche es símbolo de misterio e inseguridad y a la vez representa el regazo materno que nos acoge brindándonos protección. Como todos los símbolos naturales, posee un carácter dual.

La noche nos invita a descansar para prepararnos para una nueva jornada. En la vida al aire libre, el descanso nocturno es fundamental para que el día siguiente sea productivo y enriquecedor.

Según Henry Beston: "Nuestra civilización ya no conoce la noche. Con las luces, hacemos retroceder la santidad y la belleza de la oscuridad a los bosques y al mar; ni siquiera los pueblitos o los caseríos quieren saber de ella. ¿Será acaso que la gente de nuestra época le teme a las horas nocturnas, a esa vasta serenidad, al misterio del espacio infinito, a la austeridad de las estrellas?".
La noche más larga del año se conoce como "Noche de San Juan", simbolizando el triunfo de la luz sobre las tinieblas. El Sol, que parecía vencido por las fuerzas oscuras, vuelve a salir glorioso al siguiente día y mostrando su magnificencia, triunfa sobre las sombras. La Noche de San Juan es el momento propicio para la iniciación, ya que esta también simboliza una muerte mística y un renacimiento a una nueva vida.
En general, los solsticios y los equinoccios poseen un rico simbolismo, que se relacionan a los ritmos naturales. El solsticio de invierno o la noche de San Juan nos recuerda a la medianoche: la hora más oscura, mientras que el solsticio de verano representa el mediodía.

De esta forma, en el transcurso del año se ven reflejadas las etapas de la vida humana, que nace en primavera, alcanza su plenitud en verano, envejece en otoño y muere en invierno, para volver a nacer...

Por su parte, las estrellas nos hacen soñar en mundos remotos inexplorados. Nos permiten viajar a otras galaxias, a percibir cuán pequeños somos y a darnos cuenta cuán equivocada está la sociedad materialista antropocéntrica.

Un poeta místico reflexionaba diciendo: "Lloré en el mar y no se desbordó", refiriéndose a cómo nuestro orgullo puede llevarnos a conclusiones falaces como la omnipotencia y la sobrevaloración del papel humano en el universo.
Los antiguos agruparon a las estrellas en constelaciones, que representaban a dioses, animales o figuras mitológicas. El número de constelaciones se incrementó cuando los europeos viajaron al Nuevo Mundo y descubrieron nuevas estrellas.
En el cielo podemos ver una faja luminosa pletórica de estrellas, conocida como la vía láctea. Según la tradición griega, el pequeño Hércules estaba siendo amamantado por la diosa Hera y al morder con gran energía el pezón de la diosa, brotó de éste un gran chorro de leche que cayó en la tierra y en el cielo. En el ámbito terrestre, las gotas se convirtieron en lirios y en el cielo formaron la vía láctea.
El conocimiento de las historias mitológicas del cielo es muy interesante y nos lleva a prestar más atención a las maravillas nocturnas.
Otra historia que se puede leer en el cielo es la de Orión, el cazador. A este personaje lo podemos reconocer con el avistamiento de las "tres marías" que constituyen su cinturón.A sus pies encontramos una de sus presas, la liebre, y en sus aventuras estelares está acompañado por dos perros: el Can Mayor y el Can Menor.
Orión fue el perseguidor de las pléyades (siete hermanas) y éstas fueron protegidas por los dioses convirtiéndolas en palomas y ocultándolas en los cielos. Sin embargo, el perseguidor se convierte en perseguido, pues un escorpión lo busca sin descanso para matarlo. Este animal fue enviado por la diosa Artemisa, que ansiaba vengarse del cazador.

Por esta razón, el escorpión esta buscando continuamente a su víctima, pero la búsqueda será eterna, ya que cuando Escorpio sale por el este, Orión se oculta en el oeste.

En esta gran historia estelar, el escorpión es aniquilado por Esculapio, dios de la medicina (Constelación de Ofiuco), que aplasta con su pie al animal.

Muchísimas más historias podemos "leer" en el cielo estrellado. Las noches de luna nueva al aire libre son el momento más propicio para fascinarnos con este panorama estrellado.

En las tradiciones folklóricas de todos los pueblos hallamos esa fascinación ante el cielo nocturno. Un canto tradicional pawnee habla de las pléyades de esta forma:

"Mira cuando aparecen
sobre la línea en que se unen cielo y tierra; ¡Las Pléyades! ¡Mira! van ascendiendo, vienen juntas a guiarnos, a conducirnos sin peligro, a mantenernos juntos; Enseñadnos a estar unidos como vosotras, Pléyades".
La contemplación de las estrellas puede ser una excelente recreación nocturna y una oportunidad para comprender algunos principios cósmicos.
 
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