La
magnificencia del escultismo se hizo sentir desde sus orígenes
en 1907. El concepto de una educación no formal, que los muchachos
adoptaran como forma de vida fue uno de los principales logros de Baden
Powell.
Sin embargo,
la idea de Baden Powell fue plagiada una y otra vez por grupos religiosos
y políticos.
En un comienzo,
el catolicismo vio con malos ojos al escultismo y lo acusó de
movimiento "pagano". El periódico "Eco parroquial"
de Montevideo (8/11/14) advertía que "desde el principio
habíamos puesto en guardia a todos los que se preocupan de las
obras de la juventud, contra un movimiento que se diseñaba bastante
pronunciado a favor de una nueva organización sportiva, de origen
y de nombre inglés "Boy Scouts".
Sentimos la
necesidad de volver sobre esta cuestión y recordar nuestros consejos
de reserva y de prudencia sobre una institución que, por su carácter
de neutralidad, no puede tener para los jóvenes católicos
sino inconvenientes muy graves, desde el punto de vista de una formación
católica". Estas reflexiones se pueden encontrar en muchas
publicaciones católicas de la época. ¿Cómo
se revirtió la situación?
Se podría
fijar el acercamiento entre catolicismo y escultismo desde 1933, cuando
Baden Powell visitó al Papa Pio XI en el vaticano.
Solucionado el problema con la Iglesia Católica romana, otros
problemas aparecen en escena. Ese mismo año, Adolfo Hitler asciende
al poder en Alemania y disuelve a los scouts, transformándolos
en "Juventudes Hitlerianas" ( Hitler Jugend).
Esto no era
nuevo, ya que tras la revolución rusa, los scouts habían
sido convertidos en Pioneros soviéticos y en Italia, Musolini
creó grupos de "balillas", imitando a los scouts y
prohibiendo a éstos en 1927.
Como dijo
William Hillcourt "totalitarismo y Escultismo son incompatibles
por su propia naturaleza".
Volviendo
a Alemania, Hitler trató de promover un encuentro entre sus Hitler
Jugend y los scouts, para conquistar a éstos con su ideología.
Baden Powell no estaba seguro sobre estos contactos y se reunió
con Joachim von Ribbentrop y Baldur von Schirack (líder de las
Hitler Jugend). Tras la reunión. Baden Powell se sintió
defraudado.
El escultismo
había sido aniquilado en Alemania. En sus últimos días
en Kenya, ante la Segunda Guerra Mundial. Baden Powell escribía:
"La guerra
ha podado nuestro movimiento, llevándose a los dirigentes y rovers
y dispersando muchos scouts, como evacuados, en varias partes del Reino
Unido. En muchos casos los nazis han podado los arbustos locales hasta
el propio suelo y tratado de reemplazarlos con otras plantas, como la
Juventudes Hitlerianas y los Balilla. ¡Pero las raíces
todavía están allí!"
Y esas raíces
volvieron a crecer. Poco después de la Guerra, el escultismo
regresaba a Italia y a Alemania Federal. En los noventa , tras la Perestroika
y la caída del muro de Berlín, los scouts regresaban a
Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Rusia ,
Rumania y todos los países del Pacto de Varsovia.
Hoy, tan solo
unos pocos países no poseen scouts. Pero las raíces siguen
ahí.
Sin embargo,
aún existen asociaciones scouts reconocidas por el Bureau que
practican un pseudo-escultismo, ya que no reconocen a su Jefe, que es
Baden-Powell of Gilwell.
En América
del Sur -por ejemplo- existen varias asociaciones que dicen practicar
escultismo, pero en su pretensión de "modernizarse"
(prescindiendo de toda referencia simbólica, mística e
histórica) hacen un escultismo "light" que dista mucho
de los sueños de nuestro querido Jefe.
También
existen los ortodoxos que no quieren cambiar ni un ápice, ni
adaptarse a los acelerados cambios sociales. Nosotros preferimos "vino
viejo en odres nuevos", la esencia del escultismo adaptada a los
jóvenes del siglo XXI. Ni más ni menos.