arte de los bosques / scouts y masonería
 
            masonería, catolicismo y escultismo
 


            Durante décadas, algunos supuestos "scouts" nos han querido hacer creer que el escultismo es un movimiento "evangelizador y católico". Sin embargo, este concepto erróneo (que confunde a las personas ajenas al escultismo, viendo en él una herramienta más de la Iglesia Romana) tuvo su origen en el "pacto" que realizara el verdadero escultismo y la Iglesia en la década del 20, a fin de no desmembrar a la institución original.
Nos dice el escritor Roger Peyrefitte que "la Iglesia, antes de apoderarse del escultismo, se opuso a él encarnizadamente" (1). ¿Puede ser esto cierto?
Recordemos que al ser fundados en Uruguay los "exploradores orientales" (1914), institución católica, uno de sus jerarcas (Vicente Ponce de León) decía: "Creo que una de las obras que mayor bien producirán para mantener unidos a los jóvenes, será la de los exploradores uruguayos, idea robada al enemigo, pero sabiamente explotada por el joven y celoso sacerdote Antonio Soza Ponce, quien dota a su país de una institución que disciplina las voluntades y forma soldados de Cristo, valientes y enérgicos, que no conocerán el miedo y sabrán hacer de las pasiones peldaños para escalar al cielo" (2).
¿Quién era ese enemigo que cita Ponce de Léon? En este primer acercamiento al estudio del escultismo y la masonería, dejaremos que los propios católicos hablen...
Escribía Monseñor Delassus, obispo de Cambrai (Francia) en "La Semaine Religieuse" (1911): "El origen del escultismo es muy sospechoso, y se puede constatar que ha hecho suyo el emblema de la Francmasonería, la estrella de cinco puntas. Al establecer la obediencia ciega a jefes desconocidos, al usar gritos, signos, gestos secretos que permiten a los niños ocultarse de las personas mayores, acostumbra a sus adeptos a la organización secreta, a la jerarquía misteriosa de la secta. El escultismo es, indudablemente, la francmasonería para niños" (3).
Al fundarse los Exploradores Don Bosco, en Argentina, decía el padre Albera (1917): "Vuestro movimiento por los exploradores católicos será tal vez fecundo en frutos consoladores. Espero que será un medio para que podáis hacer un poco de bien en santificar una institución pagana y animar a los jóvenes a frecuentar el Oratorio con el mayor empeño" (4).
El boletín "Eco Parroquial" de la Aguada (1915) advertía: "Muchos son los que aún no creen en los trabajos solapados de la Masonería. Las iniciativas por ella tomadas con el fin de contrarrestar los benéficos efectos que en la sociedad produce la religión son muchas, y entre ellas cabe señalar la fundación de las instituciones de boy scouts.
Con el fin de ir preparando a la medida de sus deseos a la juventud del mañana y hacer que dejen de cumplir con los deberes religiosos y los preceptos de la Iglesia, han fundado esas instituciones en todos los países del mundo, incluso el nuestro, donde hacen sujetar la acción de los jóvenes a un reglamento, cuyas disposiciones son un claro exponente de la impiedad de la institución, a pesar de las manifestaciones de sus directores de que a sus filas pueden ingresar todos los jóvenes sin distinción de ideas religiosas. Aún los católicos. Y nosotros decimos ¡sobre todo los católicos! Pues ese es el fin perseguido, que ingresen a esas instituciones el mayor número de jóvenes y niños católicos, para dirigirlos a su gusto y poco a poco llevarlos al camino del error, apartándolos de toda idea o sentimiento religioso. El objeto de los iniciadores y directores, no es obtener el concurso de los jóvenes que por descuido de sus padres viven apartados de la religión, no, ellos quieren a los que la profesan, porque de lo contrario no alcanzarían su fin y los propósitos se verían defraudados.
Los obispos franceses han iniciado una campaña contra esas instituciones, llamando la atención sobre ella de las familias católicas y exhortándolas a no permitir el ingreso de sus hijos. Lo mismo cabe decir de las familias católicas de nuestro país.
Si alentadas por el bien que para el desarrollo físico de los niños producen esas instituciones, por los ejercicios físicos e instrucciones que se dan, desean que tomen parte de ellas, tienen la Institución de los Exploradores Orientales, que en punto de organización superan a aquellos, y que al bien que reportan para el desarrollo físico, aventajan a aquellos en la parte moral, que es fuente principal y más importante que el primero.
Mucho cuidado, pues, con los trabajos de la Masonería. No confiéis a ella, padres de familia, la dirección de vuestros hijos" (5).
En Chile, el obispo José María Caro (1924) afirmaba que "debido a la iniciativa masónica se establecen por todas partes sociedades de boy scouts, que son más fáciles de establecer, por estar tan adveñada de la enseñanza oficial la Masonería; se fundan sociedades infantiles, colonias escolares, centros de cultura, dirigidos por hermanos masones o por miembros del profesorado que, conscientes o no, son instrumento de los planes masónicos. Se dirá tal vez ¿qué mal hay en esas instituciones? Aparentemente ninguno o poco tal vez; realmente van encaminadas a apartar al niño, al joven, al obrero, de la religión. Las sociedades de boy scouts e infantiles alejan al niño y al joven del cumplimiento de la misa, el día festivo, y quitan tiempo y la ocasión para instruirse en la religión" (6).
Siendo tan opuestos al espíritu del escultismo, ¿cómo la Iglesia Católica se apoderó de muchas asociaciones scouts, generando fracturas institucionales en todo el mundo?
El jefe mundial de Tropa, William Hillcourt, revela en "Las dos vidas del héroe" que "el fundador del escultismo estuvo preocupado desde los inicios del movimiento por el hecho de que en algunos países habían surgido asociaciones separadas, siguiendo orientaciones sectarias", como en el caso de los "católico-romanos que se separaban de las asociaciones nacionales reconocidas y formaban sus propias asociaciones scouts" (7).
El fin de la situación de enfrentamiento se dio a partir de la crisis de 1920 entre la Iglesia Católica y la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes). Esta última era "de carácter cristiano, pero no sectario; reina en ella un espíritu amplio y liberal, y está abierta a todo joven honesto", según la declaración del influyente diario "El Siglo" (8).
Este pluralismo hizo a los católicos desconfiar, y dijeron que "no sería raro que estuviera bajo el ala protectora de la Masonería la Asociación de Jóvenes Cristianos, protestante como es y llamada a separar del cumplimiento de sus deberes cristianos a los jóvenes que incautamente se dejan prender en las redes de sus atractivos y pasatiempos. No olvidemos que los masones se quedan casi siempre en bastidores..." (9).
En el año 1920, la Santa Sede condena a la YMCA, afirmando que "tales organizaciones, mientras manifiestan una especial preocupación por la juventud, confunden su fe con la excusa de hacerla más pura; enseñando una concepción de vida con la prescindencia de todas las iglesias y de toda profesión religiosa" (10).
Sobre esto, decía el argentino Aníbal Atilo Rottjer (1973): "La YMCA, también llamada masonería blanca (...) acarrea la ruina de la fe de los jóvenes, al afirmar que su finalidad es hacerles conocer mejor la verdadera vida por encima de toda religión y confesión religiosa" (11).
Es a partir de la censura a la poderosa YMCA que Baden Powell comienza a dialogar con la Iglesia Católica para mantener la unidad scout mundial, aunque ésta aguardó a la muerte del fundador para iniciar sus verdaderos planes de expansión, con fracturas institucionales en toda América, incluso en nuestro país.
Pero, ¿tenían razón los católicos de principios de siglo? ¿Era el Movimiento Scout una organización paramasónica?. La Enciclopedia Católica revela que "la fuerza de la masonería (...) está sin duda en que hay más masones y muchas veces mejor calificados para la ejecución del trabajo masónico fuera de la Hermandad que dentro de ella. La Masonería misma, en Europa y América, funda sociedades e instituciones de semejante forma y fin para todas las clases de la sociedad e infunde en ellas su espíritu".
Sin duda, la influencia masónica se hace notar en las tradiciones místicas del escultismo, pero esa influencia "nefasta" que revelaba el catolicismo ultramontano era una estrategia para lograr monopolizar la educación infantil. Esa idea la habían acuñado Mariano Soler (1881), al decir que "la masonería para realizar sus planes de descatolizar el mundo ha dirigido su especial cuidado a la enseñanza de la juventud, en quien está el porvenir de las sociedades" (12).
Esa simplificación de "Masonería=Ateísmo" es una de las falacias más difundidas del catolicismo, ya que los grandes masones de la historia han sido fervientes creyentes en Dios, al que llamaron el Gran Arquitecto del Universo.
El fundador de la masonería oriental, Gabriel Pérez (1855), pedía a sus hermanos: "Trabajad, hijos predilectos del Divino y Gran Arquitecto del Universo, en la gran obra que hemos emprendido, sin dar tregua; puliendo la piedra tosca de la humanidad. Amad a Dios y a vuestros semejantes como a vosotros mismos, que en esto se encierra toda la ley de los profetas, decía Cristo el fundador del cristianismo; y lo mismo os repetimos nosotros. Mirad al Gran Arquitecto del Universo que nos dice: Soy el camino de la Verdad y la Vida; pues seguid ese camino, amad esa verdad y obtendréis la Vida. Que la sabiduría del Gran Arquitecto del Universo os alumbre y su bondad os guíe..." (13).

(1) Peyrefitte, Roger: "Los hijos de la luz", en Biblioteca Nacional del Uruguay
(2) "Boletín aniversario de los Exploradores Orientales", en Biblioteca Nacional del Uruguay.
(3) Revista chilena.
(4) Revista de los E.D.Bosco, en la Biblioteca Dámaso Larrañaga (Montevideo).
(5) "El Eco Parroquial" Nº 267 (Abril 1915), disponible en la Parroquia de la Aguada (Mdeo).
(6) Caro, José María: "¡Misterio! Descorriendo el velo", Imprenta Chile, Santiago, 1924.
(7) Hillcourt, William: "Las dos vidas del héroe"
(8) "El Siglo", Montevideo 1/9/1917.
(9) Caro, José María: Ob. cit.
(10) Consúltese la "Acta Apostolae Sedis" (1920), pág. 596, disponible en la Biblioteca Dámaso Larrañaga (en latín).
(11) Rottjer, Aníbal Atilio: "La masonería en la Argentina y en el mundo", 4ta edición, Nuevo Orden, Buenos Aires, 1973.
(12) Citado en: Fernández Cabrelli, Alfonso: "Iglesia ultramontana y masonería en la transformación de la sociedad oriental", América Una, Montevideo, 1990.
(13) Boletín oficial del serenísimo Gran Oriente del Uruguay, julio 1910.

Links sobre masonería y escultismo (en inglés)
scouting and freemasonery http://www.freemasonry.org/PSOC/freemaso.htm
logia baden powell nº929 Irlanda http://www.samstailor.com/bp.html
freemasonery and lord baden powell http://www.bc-freemasonry.com/Writings/Baden-Powell.html
bp and freemasonery http://pinetreeweb.com/bp-freemason-france.htm

 
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