"Siempre
he tenido una inclinación hacia las ciencias pero fue el escultismo
lo que me dio amor al aire libre y a la exploración" (Thor
Heyerdahl)
Imaginemos la inmensidad del océano más vasto de nuestro
planeta: el Pacífico. Ahora imaginemos una balsa construida con
elementos naturales para atravesarlo. Suena temerario, ¿no?
Esta hazaña fue llevada a cabo en 1947 por un noruego llamado
Thor Heyerdahl, quien cumplió su objetivo al navegar desde El
Callao (Perú) hasta Raroia (Polinesia) para demostrar una impopular
teoría científica. Heyerdahl afirmaba que los polinesios
procedían de Sudamérica y que se habían trasladado
al Oeste en balsas construidas con troncos.
Nadie tomaba en serio al noruego pues se decía que era absolutamente
imposible realizar una travesía de más de cuatro mil trescientas
millas sobre una balsa rudimentaria. IMPOSIBLE. ¡Palabra que no
existe para nosotros los Scouts! Baden Powell así lo afirmó
en su "Scouting for boys" y hoy los verdaderos scouts lo comprobamos
día a día.
Y justamente Thor Heyerdahl era un Hermano Scout, más precisamente
del Grupo 1 de Narvik, donde formuló su promesa en 1927 y fue
guía de la patrulla águilas. Si Thor Heyerdahl no hubiera
sido Scout, tal vez el histórico viaje de la balsa "Kon
Tiki" jamás se hubiera realizado.
"¿Imposible dicen? ¡Pues les demostraré mi
teoría viajando yo mismo a través del Pacífico!"
replicó el intrépido noruego.
Con nueve troncos grandes cortados en Ecuador, decidió construir
la balsa "Kon Tiki" que debería resistir un durísimo
viaje sobre el Océano que tiene poco de Pacífico. Para
la travesía eligió a cinco hombres que por sus aptitudes
podrían enfrentar las arduas pruebas que les tenía deparadas
el mar. Ellos eran: Knut Haugland, Herman Watzinger, Erik Hesselberg,
Bregt Danielsson (el único que no era Scout) y Torstein Raaby.
Los expedicionarios construyeron la balsa de esta forma (según
relato de Hesselberg): "Colocamos los nueve troncos uno junto a
otro como los tubos de un órgano y los atamos entre sí
con cabos corrientes de cáñamo. Después pusimos
encima otros troncos más pequeños atravesados , atándolos
a los primeros de la misma forma. Con esto quedó formado lo que
pudiéramos llamar el "casco" de nuestro buque, aunque
la verdad es que aquellos maderos presentaban un aspecto tan poco atrayente
que hablar de buque refiriéndose a ellos parecía una broma.
Decidimos no usar en absoluto hierro en la construcción de nuestro
"navío" porque este metal era completamente desconocido
en América hasta la llegada de Cristobal Colón. Sobre
los travesaños pusimos cañas de bambú cortadas
por la mitad y entrelazadas formando una especie de puente.
Entonces construimos con cañas de bambú una caseta, cuyos
mamparos estaban formados también por tiras de bambú entretejidas,
como asimismo el techo sobre el cual se colocaron hojas de plátano
superpuestas una sobre otra, a modo de tejas. Su interior no era desde
luego ningún salón de baile y cuando ya estábamos
navegando nos acomodamos en ella inspirándonos en la distribución
del espacio que suele emplear en las latas de sardinas. El mástil
tenía esta forma y era de madera de mangle, que es tan pesada
y dura que no flota en el agua. Debajo de la arboladura guardábamos
la reserva de las provisiones. Hicimos una vela de trece pies por dieciséis
y pintamos en ella la cabeza de Kon Tiki." Finalmente llegó
el día de la partida, el 28 de abril de 1947. El puerto de Callao
estaba colmado de gente que venía a ver la partida de "esos
locos vikingos".
Diría Heyerdahl más tarde: "Cuando cortamos la soga
que nos tiraba, en las afueras de Callao, sabíamos que no podíamos
volvernos atrás. Había que seguir hasta el final, por
amargo que fuera. Si no hubiéramos estado tan confiados, hubiera
sido imposible. Yo nunca dudé por un instante que tendríamos
éxito.
En el momento en que se empieza a vacilar, los acontecimientos empiezan
a sobreponerse. Es la mente humana la que es más fuerte que el
cuerpo humano. Si uno se hace la idea de seguir con una cosa hasta el
final, se logra. Es la mente la que decide como se han de usar los músculos,
y la fuerza, y la agilidad -y hasta que llega un momento de crisis uno
no alcanza a darse cuenta de lo mucho que el cuerpo en realidad puede
afrontar cuando se halla dirigido por una mente sana, optimista, constructiva,
SCOUT en una palabra para ser más exactos."
Al salir hacia el mar majestuoso, los cabos y la armazón de la
"Kon Tiki" crujían espantosamente. ¿Aguantaría
todo el viaje? ¡Cuatro mil trescientas millas al menos!
Los primeros días fueron difíciles. Olas gigantescas se
estrellaban con furia en la popa y, sin embargo, todo se mantuvo en
perfecto orden. Los días siguientes la tormenta amainó
y los expedicionarios pudieron descansar y organizarse.
Thor Heyerdahl dijo que "el viaje fue un campamento flotante. Un
buen Scout nunca lo pasa mal en un campamento, de modo que siempre estuvimos
cómodos, aún en las peores tempestades". Agregó
además que "era natural que hiciéramos diaria aplicación
del Escultismo durante toda la expedición, pues mucho de ello
ya era un hábito".
En la noche se realizaba en la caseta una "reunión de fogón-sin
fuego". Erik Hesselberg sacaba su guitarra y cantaban diversas
canciones, algunas de ellas aprendidas en los campamentos de Noruega.
La pesca era muy buena. Al despertarse en la mañana aparecían
en el piso de la balsa decenas de peces que eran utilizados como desayuno.
Muchas veces los peces intentaban regresar a su medio y desesperados
se contorsionaban, metiéndose en los sobres de dormir de los
tripulantes.
Una de las distracciones que tenían a bordo era el radio, con
el cual captaban señales del "lejano" mundo civilizado.
La odisea de la "Kon Tiki" fue una aventura increíble
que protagonizaron seis valientes hombres influidos en gran medida por
las bondades de nuestro movimiento Scout. En la travesía los
conocimientos scouts fueron utilizados a diario. A propósito
de esto, Thor Heterdahl dice: "Llevábamos un equipo de primeros
auxilios, penicilina, algunos instrumentos quirúrgicos, y medicinas
especiales para enfermedades tropicales, pero nunca lo necesitamos para
nosotros. El Capitán Haugland y Herman Watzinger operaron a un
muchacho indígena que padecía de abceso, y le salvaron
la vida. Ninguno de nosotros tenía más conocimientos de
primeros auxilios que los que habíamos adquirido cuando estábamos
en la Tropa Scout, y empleado más tarde en la Segunda Guerra
Mundial".
El viaje de la "Kon Tiki"es un magnífico ejemplo de
la influencia benéfica de nuestra organización, donde
los conocimientos y los valores que inculcamos se convirtieron en el
motor de una aventura asombrosa. El mismo Thor Heyerdahl lo declaró
de esta forma:
"YO DEBO MUCHO AL ESCULTISMO. DE MUCHACHO, EL ESCULTISMO ME ENSEÑÓ
A SER PRÁCTICO Y A APRECIAR LA NATURALEZA. PARA CONOCER LA NATURALEZA
HAY QUE SALIR Y VIVIR EN CONTACTO CON ELLA. ESTO NUNCA SE PODRÁ
HACER EN LA CIUDAD O EN EL SALÓN DE UN CLUB. HAY QUE SALIR AL
CAMPO DONDE SE APRENDE A USAR LOS OJOS Y LOS SENTIDOS PARA LEER LOS
SIGNOS DE LA NATURALEZA Y COMPRENDER SU SIGNIFICADO."
Fuentes
consultadas:
BADEN-POWELL, ROBERT: "Escultismo para muchachos"
HESSELBERG, ERIK: "Kon Tiki y yo", Juventud, Barcelona, 1984.
HEYERDAHL, THOR:"The Kon Tiki Expedition", Longsman, Londres,
1967.
HEYERDAHL; THOR: "La expedición de la Kon Tiki", Juventud,
Barcelona, 1977.
HEYERDAHL, THOR: "Aku Aku", Juventud, Barcelona, 1974.
REVISTA "EL SCOUT URUGUAYO", Año I, Nro 5, Diciembre
1952.