En
1989 existían dos instituciones scouts en Uruguay: la ASU (Asociación
de Scouts del Uruguay) y la ASCU (Asociación de Scouts Católicos
del Uruguay).
En la ASU convivían personas de diversas religiones (católicos,
protestantes, judíos, mormones), de diversas tendencias políticas
(centro, derecha, izquierda) y de diversos estratos sociales, mientras
que la ASCU de las últimas décadas se destacaba por su
catolicismo (como única opción religiosa), una tendencia
política de centro-izquierda y con predominio de la burguesía
y de la pequeña-burguesía.
Así fue que en 1989, año del plebiscito por la Ley de
Caducidad la ASU -pluralista- dejó en libertad de acción
a sus afiliados, que era el camino lógico en una institución
scout. Recuerdo que en esos días en mi Clan de Rovers del Grupo
33º Ashanti había muchos que como yo votábamos "verde"
(en contra de la ley) y otros pocos a favor (voto amarillo).
Sin embargo, la ASCU no dejó en libertad de acción a sus
integrantes sino que se pronunció a favor de la opción
verde. Aún los que votábamos esa opción teníamos
vergüenza al pasar por la casa de la calle Dante y ver una balconera
que decía "Voto Verde".
El diario "La República" publicó la noticia
de este modo:
"Scouts Católicos se pronunciaron a favor de la papeleta
verde.
Los Scouts Católicos del Uruguay se pronunciaron a favor del
voto verde en el próximo plebiscito citando a los papas Pablo
VI y Juan Pablo II cuando afirman que "Si quieres la paz trabaja
por la justicia" y que "la paz es obra de la justicia".
La Asamblea General de esta organización católica emitió
un comunicado donde expresa que "toda la nación concuerda
que el plebiscito es un hecho político de máxima importancia
para el futuro de nuestra convivencia y de nuestra democracia. Creemos
que en esta instancia se encuentra en juego el valor que se le asigne
a la persona humana y su dignidad", agregan.
"La vida de la persona humana, su libertad, sus derechos -entre
ellos el de justicia- ¿son valores posibles que posponer ante
otras exigencias u otros valores? Y la respuesta la hemos hallado en
nuestro fundador, Baden-Powell, y en nuestra ley scout que nos convoca
a trabajar por la vida y la justicia".
Aún
recuerdo aquellos días de discusión en nuestro clan y
el gusto que daba estrechar las manos de quienes no pensaban como yo
y eran parte del viejo Clan Prempeh.
Ignacio
Andreatta
Grupo 7º Montevideo
material
extraído de "La República" del Jueves 13 de
abril de 1989