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Baden
Powell en Malta
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A fines de 1889, BP recibió una carta de su tío, el general Henry Augustus Smyth, que le formulaba la siguiente pregunta: "¿Te gustaría venir conmigo a Malta, como secretario general y ayudante de campo?" Baden-Powell meditó su respuesta. ¿Debía ir a esa solitaria isla mediterránea y abandonar la acción?. En un principio Bp creyó que lo más conveniente era responder afirmativamente y así lo hizo. Aceptó la propuesta de su tío, que lo llevaría a la antítesis de su vida aventurera: MALTA. El 27 de febrero de 1890, la labor de nuestro Jefe en Malta empezó. Ésta se limitaba al enlace de los cinco regimientos establecidos en la isla, al manejo del correo inglés y a la organización de las actividades sociales del Gobernador, atendiendo además al recibimiento en el palacio de los miembros de la sociedad británica que llagaban a la Colonia en sus yates privados o en cruceros mediterráneos. ¡Imaginemos a BP en esa rutinaria labor! En uno de los agasajos, la tía Connie (esposa de Henry) observó a BP con un aire ausente y le preguntó que le ocurría, a lo que nuestro Jefe contestó: "tengo en mi mente un cuadro azul y amarillo: el cielo azul de África del Sur y las planicies amarillas de África del Sur. Posiblemente el aroma del té tocó alguna cuerda de mi memoria, que conectó con mi negro pocillo de hojalata, hirviendo entre las brasas de una fogata..." Tratando de aliviar esos días tediosos, BP recorría el interior de la isla, visitando tumbas fenicias y cuevas prehistóricas. En el interior del palacio, se entretenía contemplando las antiguas armaduras que habían pertenecido a los Caballeros Hospitalarios, una de las principales órdenes de caballería fundadas durante las cruzadas (al igual que los templarios y los teutónicos). Pero el mayor desafío de BP en Malta era mejorar la moral de las tropas. Vencidos por el aburrimiento, los soldados se dedicaban a beber cerveza y a soñar con el regreso a la acción. Para paliar esta situación, Baden-Powell organizó veladas de teatro, conciertos y competencias deportivas. En estos días, nuestro Jefe aprendió bailes típicos malteses que incluían grandes saltos, los cuales le serían de gran ayuda algunos años más tarde al huir de los guerreros matabales. Cobrando un precio simbólico en las entradas a estos espectáculos, BP recaudó dinero y pudo establecer un "Club de Soldados y Marineros". Pero todas estas actividades no bastaban al inquieto Baden-Powell, que de vez en cuando se las ingeniaba para realizar misiones de espionaje en el extranjero. Después de tres años en Malta, el tío Henry, viendo que BP estaba desaprovechando sus talentos en la isla, le recomendó que regresara con su regimiento, el 13ro de Húsares, que estaba en Irlanda. En abril de 1893, BP renunciaba a su puesto y volvía a su país. El periódico "Malta Chronicle" relató el suceso de esta forma: "Todo el mundo en el ejército y fuera de él lamentará su partida, ya que creemos que él tiene, muy en su corazón, un alto interés por sus soldados...Deseamos toda la felicidad y éxito donde quiera que éste, al Mayor Baden-Powell". |
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